lunes, 16 de marzo de 2009

Más vale la seguridad que la policía

Muere hace pocos días un estudiante asesinado en la Universidad de Antioquia y mi madre angustiada alega que en el campus la seguridad es un chiste "de qué sirve que les requisen a todos la maleta a la entrada, con lo fácil que es pasar un arma por encima de una reja".

Esta mañana antes de las 6 a.m. tuve que ingresar al campus por otra puerta, tuve que dar más vueltas y mostrar carné y cédula para poder entrar. Sin embargo, estando adentro aún a oscuras la sensación era diferente a todas las otras ocasiones que había estado allí: ya no me sentía segura.

En Bogotá, alguna vez saliendo de la Universidad de la Salle olvidé hacer firmar la autorización de entrada, y a pesar de que caía un torrencial aguacero, la recepcionista me obligó a devolverme hasta el bloque en donde había estado a hacer firmar y sellar el famoso papelito, claro, por seguridad. Resultado: emparamada yo, emparamado el papelito (intencionalmente) y por ende emparamado el escritorio de la recepcionista :P

Constantemente, Bancolombia repite en la radio que cambiemos la clave, y ahora El Colombiano promueve la seguridad en las contraseñas con este artículo.

Personalmente, tengo que reconocer que no me esmero mucho en tener contraseñas seguras o modificarlas con frecuencia: más grave me parece no acordarme después y que ni yo ni el hacker podamos entrar a usar algún sitio.

Sin embargo, todo este asunto en lo que me pone a pensar es en la paranoia tan desesperada y desesperante en la que vivimos, prevenidos del taxi que cogemos, la persona que está detrás en la fila del banco, el tipo que está en la esquina cuando abrimos la puerta de la casa y la persona que se nos arrima cuando salimos del supermercado.

Lo más paradójico de todo, es que esa paranoia de nada sirve cuando más adelante van los ladrones que el policía, los hackers que el ingeniero y cuando se pueden seguir metiendo armas por encima de las rejas.

No sé en qué momento nos cansaremos de los gases pimienta, las veinte mil claves alfanuméricas y de la paranoia tan grosera que ya tenemos. Igual seguirá pasando lo que tiene que pasar porque ante el crimen somos reactivos y no proactivos, como escuché decir alguna vez a Carlos Gaviria.

Y es que ser proactivos no es tener a mano todas las herramientas de protección, sino crear una sociedad más respetuosa, más solidaria y más justa, en donde no haya necesidad de tanta policía, ante la existencia de la verdadera seguridad. "Soñemos".