martes, 11 de agosto de 2009

No me considero una víctima

Hace una semanas, cierto personaje de una agremiación importante de Medellín, me pidió que le colaborara con un sitio web para unos amigos de él, decía que la paga no era la que correspondía pero que ellos lo necesitaban mucho y no tenían muchos recursos. Así que después de mucho insistir le dije que sí.

Posteriormente, por esas casualidades de la vida ví un papel en el que constaba que el valor que había recibido el personaje que me contrató por el total del trabajo, era más del triple de lo que me había pagado a mí, y que la susodicha empresa de sus amigos, tenía recursos suficientes para pagar el trabajo a un precio justo y este señor, sin hacer el más mínimo esfuerzo se había quedado con la mayor parte del dinero.

Indignada, escribí a la agremiación de la cual hace parte dicho señor, defendiendo mis derechos profesionales y poniendo en evidencia al estafador personaje.

De la variopinta selección de respuestas que recibí, hubo una de apoyo que me dejó con la boca abierta. En ella, decía que lo que yo había recibido era un "trato laboral con violencia de género" y sufría el "sometimiento patriarcal" de un colega hombre.

Tengo que decir de manera pública y abierta que me opongo a esta muestra de solidaridad por una razón bastante concreta: no me considero una víctima de la violencia de género. De hecho la persona que me contrató le propuso exactamente el mismo trato a un hombre, quien rotundamente se negó. Por eso soy firme en esto: mi error no es haber nacido mujer, sino haber permitido el abuso.

Traigo esto a colación, porque conciente de que la persona que me escribió este mensaje de solidaridad hace parte de una asociación de mujeres, sé que pronto mi caso hará parte del listado de acciones que lesionan los derechos de la mujer y considero que no es el caso.

No se puede negar que las mujeres hemos recibido abusos históricamente, pero tampoco podemos ponernos en la posición de víctimas de "violencia de género" por cada cosa que nos pasa en la vida. Tanto hombres como mujeres estamos en posiciones vulnerables en diferentes casos.

Yo considero que hay violencia de género en contra del hombre cuando me llega una convocatoria para comunicador organizacional y dice "hombres, absténganse de presentarse"; considero violencia de género cuando un niño llora y el papá le dice "pórtese como un varón"; considero violencia de género que un muchacho de colegio de 16 años tenga que estar rebuscándose aunque sea 10 mil pesos (5 dólares) para poder invitar a una niña que le gusta a salir, mientras ella está campante.

Por eso me molesta que siempre que le pasa algo a una mujer pongamos de precedente la "violencia de género". Lo que me pasó a mí le pudo pasar a cualquiera, por necesidad, por inexperiencia, solidaridad o hasta nobleza, no necesariamente por ser mujer. Por esta razón quiero dejar claro que en este caso no me considero una víctima de la violencia de género, y me niego rotundamente a que casos ambiguos como este, se sumen a las estadísticas.

2 comentarios:

Sol-solecito dijo...

Es verdad, esto le puede pasar a un hombre o mujer; pero no estoy de acuerdo con que ese abuso lo hayas permitido porque no lees mentes. Si hubieras permitido el abuso no te hubieras quejado y eso hubiera sido bobada. Espero que más mujeres lean artículos o blogs como este, porque es supremamente frustrante y desesperante escuchar cosas como "A mi por qué siempre me pasa esto? por qué las mujeres tenemos que sufrir tanto?" ay por Dios!!!! y siguen quejádose sin fin, no hacen nada por progresar como personas y siguen esperando al príncipe azul que las rescate de su mediocridad; quieren lo mejor pero ellas no pueden ofrecer lo mejor... ah! y luego se quejan -aún más- porque las consideran débiles, tontas, abusivas y oportunistas.

maria luisa dijo...

pues estoy completamente de acuerdo! discriminan más las feministas que las que están tranquilas, y libres de pensar que todo está atado al género. últimamente el feminismo como argumento para todo me aburre de sobremanera. ya son otros los tiempos. y ser uno heredero del feminismo pasado para ganarse derechos no lo hace a uno víctima. todo lo contrario. buenísima la entrada. saludos.