domingo, 23 de octubre de 2011

Las maravillas de una vida sencilla

Esta noche leí un post donde Jorge Montoya nos comparte una lista de sus placeres sencillos. Al hacerlo, descubrí que llevo un buen tiempo meditando sobre mi propia lista y haber leído la de otra persona sólo consiguió que ésta se desbordara de mi cabeza y me condujera, como hace tiempos no me pasaba, al placer de escribir con una enorme urgencia de hacerlo. En fin, aquí va:

  1. Ver la luz del sol entre las hojas de los árboles
  2. Cantar a todo pulmón, con voz voluntariamente desafinada
  3. Llorar viendo una película
  4. Llorar de felicidad o de risa
  5. Escuchar las ocurrencias de los niños pequeños
  6. Cocinar pastas de tornillitos
  7. Sentarme con los pies montados en la silla
  8. Mirar las luces de la ciudad por las noches
  9. Mirar las estrellas y pensar que el Cinturón de Orión me pertenece
  10. El olor del frío de la noche en Bogotá y el olor del jazmín de noche en Medellín
  11. Ver el paisaje cuando viajo por carretera
  12. Conversar por horas sin sentir el paso del tiempo
  13. Encontrar la palabra precisa en el momento preciso
  14. Escribir cuando me surge la urgencia de hacerlo
  15. La complicidad: una patadita debajo de la mesa, un guiño, un gesto
  16. Las veces que mi mamá utiliza algún término juvenil/coloquial aprendido de mi hermano y de mí
  17. Contar historias, aunque sepa que los demás no quieren escucharlas y escribir, aunque sepa que nadie va a leer
  18. Reírme y sonreírme a solas
  19. Sentir mariposas en el estómago y verlas recorrer mi espalda
  20. La extraña nostalgia que siento al terminar un libro
  21. Un café caliente
  22. Encontrar el número 22 en todo

Y reservo un lugar especial a mis placeres más amados:
  1. Ver y oler la lluvia
  2. Escuchar la misma canción durante horas
  3. Despeinarme
  4. Bailar
  5. Andar descalza
  6. Despeinarme bailando descalza
  7. Los cielos azules, los cielos grises, pero fundamentalmente los atardeceres rojos, anaranjados, amarillos

Uno se pasa la vida soñando con grandes cosas, pero si nos fijamos, incluso la felicidad de los grandes logros está realmente en los detalles que los acompañan. He ahí la maravilla de una vida sencilla.


Epílogo

Tras terminar mi lista recordé un fragmento de El Principito:

"Las personas mayores aman las cifras. Cuando les hablas de un nuevo amigo, jamás te preguntan sobre lo esencial. Jamás te preguntan: '¿Cuál es el sonido de su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Colecciona mariposas?'. En cambio, indagan: '¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos son? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?'. Solamente entonces creen conocerle."

Este fragmento me recuerda que a veces en el afán de construirnos un futuro y una vida de adultos nos convertimos en esas "personas mayores" e ignoramos involuntariamente las cosas simples, las esenciales. Como que lo valioso de un trabajo son las pequeñas satisfacciones y las risas con los compañeros; como que lo maravilloso de una casa no es su valor o sus acabados, sino los momentos que vivimos en ella; como que los pequeños incidentes de la vida se terminan convirtiendo en anécdotas y cuando nos sentimos plenos acabamos disfrutando el camino más que el destino mismo.

4 comentarios:

yoyuncigarrito dijo...

Hola laura, acabo de sentir algo extraño leyendo tu lista, y es que yo tengo la mia que coincide asombrosamente en chispas con lo que te sonrie.
Que bueno, que nos inspiremos y conspiremos. http://kachearen.blogspot.com/2012/02/pinto-sonrisas.html

Anónimo dijo...

Se nos olvida con el tiempo lo realmente importante!

Anónimo dijo...

Se nos olvida con el tiempo lo realmente importante!

Cookie dijo...

http://locuralibre.blogspot.com.ar/2016/03/la-vida-facil.html

Gracias :)