Me preocupa mucho el determinismo tecnológico que frecuentemente atropella a nuestra sociedad, teniendo en cuenta que la mayoría de las instituciones que en Colombia propenden por el aprovechamiento de la tecnología, lo hacen de una forma muy tecnicista y poco profunda. Sin embargo, en esta ocasión a riesgo de sonar contradictoria, voy a defender a la técnica como una parte fundamental para realizar cualquier proyecto con contenidos, por profundo que este sea.
En el caso de los comunicadores sociales, el debate ha sido amplio entre quienes afirman que un comunicador no tiene por qué dominar herramientas de diseño web, ni tecnologías de cualquier clase; contra quienes, por el contrario, consideran que este tipo de profesionales deben ser una suerte de "toderos", capaces de enfrentar cualquier reto técnico que se les presente.
Coincidiendo con los primeros, estoy de acuerdo en que debemos ser más concientes del mensaje que del medio, pero al mismo tiempo, no podemos emitir un mensaje si no comprendemos a cabalidad el medio.
No me preocupa que un comunicador no sepa diseñar un sitio web, pero me parece francamente ridículo y hasta insensato que no pueda entender qué es un boletín en HTML o la diferencia entre una imagen vectorial y una en mapa de bits. Más todavía, que no sean capaces de convertir un archivo de cualquier formato a PDF.
Estos asuntos son básicos, para comprender cómo funcionan las cosas que hacemos. En este sentido, lo que más me inquieta es que la profesión está francamente vencida por una ausencia de curiosidad y de necesidad de innovación, al punto que no les importa comprender por qué en unos proveedores de correo cargan las imágenes que se envían en el boletín que enviaron y en otros no.
Nos parece incompetente el cirujano no sepa manejar un bisturí, o que un ingeniero electrónico que no sepa destapar un computador, pero se la perdonamos a los comunicadores. Por eso me parece descarado que éstos se escuden en que "ellos elaboran los contenidos y los mensajes", para evitar aprender herramientas que frecuentemente plantean retos enormes que la pereza mental y su determinismo anacrónico, no les permite entender.
Lala
En el caso de los comunicadores sociales, el debate ha sido amplio entre quienes afirman que un comunicador no tiene por qué dominar herramientas de diseño web, ni tecnologías de cualquier clase; contra quienes, por el contrario, consideran que este tipo de profesionales deben ser una suerte de "toderos", capaces de enfrentar cualquier reto técnico que se les presente.
Coincidiendo con los primeros, estoy de acuerdo en que debemos ser más concientes del mensaje que del medio, pero al mismo tiempo, no podemos emitir un mensaje si no comprendemos a cabalidad el medio.
No me preocupa que un comunicador no sepa diseñar un sitio web, pero me parece francamente ridículo y hasta insensato que no pueda entender qué es un boletín en HTML o la diferencia entre una imagen vectorial y una en mapa de bits. Más todavía, que no sean capaces de convertir un archivo de cualquier formato a PDF.
Estos asuntos son básicos, para comprender cómo funcionan las cosas que hacemos. En este sentido, lo que más me inquieta es que la profesión está francamente vencida por una ausencia de curiosidad y de necesidad de innovación, al punto que no les importa comprender por qué en unos proveedores de correo cargan las imágenes que se envían en el boletín que enviaron y en otros no.
Nos parece incompetente el cirujano no sepa manejar un bisturí, o que un ingeniero electrónico que no sepa destapar un computador, pero se la perdonamos a los comunicadores. Por eso me parece descarado que éstos se escuden en que "ellos elaboran los contenidos y los mensajes", para evitar aprender herramientas que frecuentemente plantean retos enormes que la pereza mental y su determinismo anacrónico, no les permite entender.
Lala




