Esta mañana recibí un correo masivo de un profesor, a favor de Gustavo Petro y en contra de Antanas Mockus. Quiero compartirles un fragmento que reune el argumento central del correo y mi respuesta a éste, en la que traté de aplicar la consigna de "destruir menos y construir más".
Fragmento:
Yo me pregunto: ¿Hasta cuándo los docentes afiliados a Fecode (Federación Colombiana de Educadores), que nunca votan por los candidatos regionales del PDA (Polo Democrático Alternativo), van a seguir votando de espaldas a los fines y principios esenciales de la política? ¿Será que esta vez ni siquiera van a votar por el candidato del PDA, que en su programa de gobierno, precisamente contiene la recuperación de los derechos mínimos laborales de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), esquilmados durante los gobiernos de Pastrana y Uribe?
El juego de la política, es precisamente analizar en los programas de gobierno, cuál es la persona que encarna nuestros intereses como sector. Está bien que los grandes empresarios favorecidos por las privatizaciones y por las políticas de seguridad plutocrática, nos vendan a Mockus, que nos ofrece más de lo mismo con bellas palabras disfrazadas de intelectualidad, pero otra cosa distinta es que los maestros asalariados nos traguemos ese anzuelo: esos mismos grandes empresarios, son los dueños por acciones y compra de pauta publicitaria de las grandes empresas comercializadoras de noticias, hoy en poder de Prisa y Planeta, caso Espectador, empresas emblemáticas de la reconquista española.
Y ahora, mi respuesta
Me tomo el atrevimiento de continuar con el debate, el cual me parece más que pertinente y necesario.
Discrepo con varios de sus argumentos, pero solo hablaré de uno de ellos, que me parece el más importante de todos, con el fin de no entrar en polémica por cada detalle.
"El juego de la política, es precisamente analizar en los programas de gobierno, cuál es la persona que encarna nuestros intereses como sector" afirma el profesor, palabras textuales. Soy muy contraria a tal argumento, porque opino que la política en un país democrático como se supone que es este, no debe estar enfocada en un solo sector según el gobernante de turno, aunque sea el loable sector de la educación.
Nuestras políticas deben estar orientadas a favorecer de manera general a todos los ciudadanos, pertenezcan al sector al que pertenezcan, con énfasis en las personas menos favorecidas. Pero lo más importante es que todos los colombianos comencemos a asumir una actitud diferente a esa "ley de la selva" que nos ha regido siempre y que nos ha enseñado, de generación en generación, que tenemos que salvar nuestro propio pellejo y que nos importa un pepino lo que pase con el resto del mundo, desde que uno pueda sobrevivir.
Y claro! Es lógico pensar así en un país en donde los pobres cada vez son más y más pobres, y cada ser humano está obligado a pensar en sobrevivir con su familia y no tiene tiempo para pensar en los demás. Pero lo que no hemos aprendido es que la solución a nuestros problemas está precisamente en asumir la corresponsabilidad por lo que pasa en la sociedad.
De eso se trata la "cultura ciudadana", no de aprender a pasar por los puentes peatonales, ni a no pasarse los semáforos en rojo. Tampoco se trata de darle limosna a las personas que piden en las calles, ni de ponerle las cosas en la mano a los más pobres. Se trata de comprender, que hacemos parte de un sistema, que todo lo que hagamos afecta a los demás y que solo necesitamos contribuir con cosas simples, como trabajar honestamente y sin tratar de sacar tajada, cuando somos voluntarios en causas justas, cuando enseñamos con ejemplo a nuestros niños y adultos y en muchas más cosas que la mayoría de la gente de este país no hace.
Yo también soy profesora, de una universidad pública, y me duele en el alma que una profesión tan trascendental en la sociedad sea tan mal paga y tan poco protegida por el Estado. Pero en este momento más que ir a defender nuestros derechos como gremio, me interesa enseñarle a mis estudiantes y a las personas que me rodean, que si cambiamos nuestra actitud, podemos cambiar el país. Y si todo mejora, seguramente nuestras condiciones como docentes también.
Yo voy a votar por Antanas Mockus, no porque crea que es un ser humano o un político carente de defectos, me estaría engañando si pensara eso. Sé que probablemente en algún momento él tomará alguna decisión con la que yo, como individuo, no estaré de acuerdo, pero lo apoyo porque para mí él tiene un valor que nunca otro político ha tenido en Colombia: que cree en la parte buena de nosotros y querer enseñarnos que lo que pase en Colombia no depende solo del gobierno, sino de todos los colombianos, y eso es lo único que puede operar cambios reales, más que el mejor decreto o la mejor ley del mundo.