Sin embargo, lo más ofensivo para mí no fue la novela de por sí, sino ver cómo dentro de la dinámica de lanzamiento la presentadora de farándula Cristina Hurtado, que para más señas también es paisa, presentaba desde el barrio Manrique a los protagonistas de dicha producción, en medio de un remolino de curiosos de la misma comunidad.
Si bien es cierto que la historia de Rosario Tijeras requiere una locación como este barrio para ser lo más fiel que se pueda a la realidad y que los habitantes de Medellín ya estamos acostumbrados a que se divulgue este tipo de imágenes de esta ciudad, me resulta absolutamente ofensivo e irrespetuoso que se realice tal revuelo a un lanzamiento de esta clase en una comunidad que no solo no se ha sanado de las heridas del conflicto, sino que justo en este momento lo padece tal vez con el mismo dolor que hace unos años.
Queda demostrado para mí que RCN no es sólo un canal irresponsable con los productos televisivos que ofrece, sino que además ignora el dolor de una realidad que desafortunadamente no podemos decir que hace parte del pasado.
Y con todo y lo que me duele semejante falta de respeto por el dolor de una ciudad y más que eso, de una comunidad, me duele más saber que las mismas personas que por las noches escuchan las ráfagas de bala que retumban a pocos metros de sus casas, estarán fielmente conectados a esta telenovela que no les aporta en lo absoluto, pero que sí ayuda a perpetuar ese morbo que desgraciadamente, es morbo de nuestro propio dolor.
Bien reza el slogan de este irresponsable canal "Nuestra tele" y con lástima tengo que reconocer que parece que esa sí es "la tele" de los habitantes de este país sin memoria, sin tripas y sin corazón.